Los “Arminianos por convicción” son aquellos Protestantes que identifican sus raíces doctrinales en cuanto a la salvación en la crítica al calvinismo presentada por el Pastor y Teólogo Reformado Holandés Jacobo Arminio (1560-1609).  (Note que Arminio toda su vida fue y murió como Teólogo Reformado).

Arminio se opuso particularmente a la doctrina calvinista de la “doble predestinación supralapsaria”. Antes de que este término le cause indigestión, permítame explicarle lo significa y lo que este implica.

La doctrina de la doble predestinación asemeja el trato de Dios con los humanos a una “ruleta rusa” donde de manera aleatoria (es decir “al azar”, o como dicen los calvinistas—”incondicionalmente”) Dios [predetermina], antes de nacer, algunos individuos a la salvación eterna y a otros a la condenación eterna. Permítame una ilustración un tanto simplista pero apropiada.

¿La Vida es una Tómbola?

La doble predestinación es como si Dios, antes de crear a la raza humana, hubiese tenido una tómbola gigantesca llena de tiquetes. Algunos de estos tiquetes llevan escritos el número “1” mientras los otros tiquetes llevan escritos el número “2”. El “1” significa “salvo eternamente” y el “2” corresponde a ser “condenado eternamente”. Cada uno de los tiquetes en la tómbola, (miles de millones) representa un ser humano en particular que ha de ser creado por Dios en un momento especifico en el tiempo.

Si el número que Dios le asignó (pues Dios es quien lo causa) a usted, como ser humano, fue un “2”, lamentablemente usted se va a quemar en el infierno, indistintamente de lo que usted diga o haga o cuantas veces se le predique, etc. En otras palabras, ya su destino fue sellado antes de que usted naciera. (Y si yo fuese usted, cerraría el internet en este instante y me acostaría a dormir). ¡Siento mucho su mala suerte! No lo tome a pecho; no es nada personal ya que el sorteo es totalmente “incondicional”.

Sin embargo, no todo es feo porque por otro lado, si su número es un “1” usted es de los que se van pa’l cielo y esto significa dos cosas (1) usted es calvinista puesto que los calvinista son los que creen en este sistema y no hay tal cosa como un calvinista condenado o reprobado) y (2) ¡A celebrar se ha dicho, porque no importa lo que usted diga o lo que haga, ya Dios lo [eligió] (palabra código en el argot calvinista para decir lo [“predeterminó”] desde antes de la fundación del universo para ganar); ¡felicidades!

Arminio, al evaluar el significado y las implicaciones de “la doble predestinación” no pudo más que oponerse a dicha interpretación, ya que a su entender, esta tergiversaba principalmente la justicia de Dios-y por consiguiente el carácter de este, el cual esta revelado en las sagradas escrituras.

Arminio, un simple hombre falible que nunca tuvo la intención de empezar un movimiento ni de tener seguidores recalcó que él creía tal y como 1 Timoteo 2:4 establece—que el deseo genuino de Dios es que “todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

En base a ese deseo genuino de Dios para la humanidad, Arminio argumentó que Jesucristo había hecho “propiciación” general (palabra de Domingo que aparece en 1 Juan 2:2 y que se interpreta como un “acción agradable hecha a Dios con la que se pretende mover a piedad o misericordia) de manera que a través de la gracia divina mediante la fe en Jesucristo, el ser humano fuese librado de la condenación y juicio:

para que todo aquel que en el crea no se pierda mas tenga vida eterna” (Juan 3:16(b)).

Por lo tanto, en oposición a la doctrina de la doble predestinación—la creencia prevalente en aquel momento en la Holanda Protestante—Arminio sostuvo que la elección del ser humano a la salvación no es por decretos aleatorios supralapsarios, sino por medio de la obra del Espíritu Santo el cual provee unilateralmente un gracia que habilita lo averiado de las facultades humanas.

Dicha gracia—comúnmente conocida por los “arminianos de convicción” como la gracia previniente—es una gracia que precede, habilita y convence al mundo de pecado (Juan 16:8), a tal punto que posibilita  la fe (en lugar de causarla) en seres humanos que de otra manera no podrían llegar al conocimiento de la verdad que es Cristo, (Juan 14:6).

Esta virtud divina del Espíritu Santo indispensable para la salvación es irradiada a todos los seres humanos y se evidencia en el poder de Dios manifestado a través de la predicación (Romanos 1:16) y la enseñanza del evangelio estipuladas por la “Gran Comisión” (Mateo 28:19-20).

A diferencia de la noción de la “gracia irresistible” propuesta por el sistema teológico calvinista—concepto que se sostiene en la [predeterminación] de algunos a las salvación y de otros a la condenación eterna y que propone la fe como cualidad superpuesta/forzada en el individuo y no como una respuesta habilitada/inducida—Arminio y sus seguidores inmediatos argumentaron que la gracia que precede y habilita las facultades humanas y convence de pecado puede ser resistida. Esta conclusión está basada en pasajes de las escrituras que demuestran que personas resistieron la obra del Espíritu Santo en sus vidas, (ver Hechos 7:51, Hebreos 10:29, Isaias 63:10, Gálatas 5:7, etc.). La Gracia Previniente, es por lo tanto indispensable para la salvación pero no causa esta, ya que por designio divino la salvación se suscita mediante la fe. Y aunque la salvación es resultado de la fe, la fe no causa la salvación. Dios causa la salvación en respuesta a la fe de acuerdo a su promesa de salvar a los creyentes.

Esta base doctrinal es la que distingue a los “arminiano por convicción” de los “semi-pelagianistas” que los pensadores calvinista etiquetan como “arminianos”.

Ahora bien, a duras penas, ha surgido un grupo reducido de teólogo, pastores y líderes laicos (de los cuales yo soy parte) de distintas regiones del continente y de distintas denominaciones que se han dado a la tarea de rescatar el término “arminiano” a pesar de las connotaciones peyorativas dadas a este por parte de los calvinistas.

Este “rescate semántico” tiene como propósito dilucidar las repercusiones doctrinales presentadas por el que fuera Jacobo Arminio. Por consiguiente, nos es necesario hacer la distinción entre los “arminianos de etiqueta” y los “arminianos por convicción”.

La Sociedad Evangélica Arminiana Latinoamericana (SEAL)—organismo en la cual yo soy miembro fundador—es una de muy pocas organizaciones existentes en las redes sociales que sea a dado a la tarea de contrarrestar la noción de que la interpretación calvinistas de la salvación es la más que se ajusta a las sagradas escrituras. SEAL por su parte busca ilustrar cómo los temas de la Salvación, la Gracia, la Fe, la Elección, la Predestinación, la Regeneración, la Justificación, la Santificación y la Glorificación han sido interpretados por nuestros ancestros Cristianos de manera muy distinta al método calvinista—algunos ancestros los cuales vivieron mucho después de Arminio, como en el caso de Juan Wesley e inclusive otros que vivieron en la era Patrística mucho antes de Calvino y Agustín de Hipona. SEAL también enfatiza lo esencial que es entender dichos conceptos bíblicos para el discipulado y la perseverancia en la fe Cristiana.

Por lo tanto, la próxima vez que escuche alguien usar el término “arminiano” en uno de esos debates aguerridos en las redes sociales, pregúntese si dicha aseveración se refiere a una etiqueta dada por los calvinista a quienes ellos ven como “semi-pelagianistas” o a ese puñado de creyentes Protestantes Evangélicos en Latinoamérica que se identifican con la crítica de Jacobo Arminio en contra de una interpretación determinista de la salvación. Gracia y Fe a usted.

Conoce más acerca de la Sociedad Evangélica Arminiana Latinoamericana en su web.

Parte 1 de la serie

6 comments

  1. Hermano. Espero que este bien. Aunque soy calvinista, disfrute mucho su escrito ya que concuerdo que uno de los errores principales que cometen muchos es de poner la etiqueta de arminiano a semi pelagianos. Aunque es evidente que tenemos diferencias doctrinales podemos seguir el ejemplo de Wesley y Whitefield. Lo único que critico del escrito es describir el ejemplo de elección como una tómbola. Para un Dios soberana nada es por “suerte” sino decretos divinos. Ademas en el Concilio de Dorte la mayoría de los calvinista no apoyaron la enseñaza de doble predestinación(supralapsaria). En lugar la mayoría aprobó la posición infralapsaria. Saludos en el nombre del Señor. jose mercado miembro del concilio de Coalición por el Evangelio

    1. Estimado Hermano José Mercado:

      Gracias por sacar de su tiempo para compartir su comentario en el blog. Mi intención no era aglomerar a todos los calvinistas dentro del renglón “supralapsario”, sino comentar acerca de la discrepancia que Arminio tuvo en específico contra esa versión de los decretos de Dios. No obstante, aclararé el punto que presenta, (lo cual es válido) en una futura ocasión.

      En lo personal, creo que todos mis allegados calvinista se identifican con la versión infraplasaria, aunque veo que estos no tienen problema en apoyarse en las ponencias de personalidades como Turretin, Vermigli, Perkins, Arturo W. Pink, Kuyper y otros⎯lo cuales son para mi son supralapsarios.

      También en mi opinión personal, creo que el hecho de que Dorte (1618-1619) no se haya manifestado a favor de la versión supralapsaria tiene mucho que ver con la naturaleza de los argumento que estos buscaban contrarrestar⎯los de los Remonstrantes del 1610⎯los cuales se basaron en el pensamiento de Arminio, incluyendo su “Declaración de Sentimientos” donde se desafilia de la versión supralapsaria.

      Lo que si traté de decir, es que aun con sus discrepancias con la versión supralapsaria de los decretos, Arminio murió en buen “standing” con la Iglesia Reformada Holandesa. Lo que me lleva a inferir que el no vio necesario renegar su afiliación al pensamiento Reformado aun con sus discrepancias con algunos aspectos presentados por este.

      Gracias nuevamente por su comentario. Dios le continúe bendiciendo a usted y a los suyos.

  2. Hermano Samuel L. Caraballo, que padre leer un articulo pensado y de mucha bendición, aunque soy calvinista por conviccion y no por moda, se que tanto Arminianos y Calvinistas, estaremos reunidos un día con el señor alabando su gracia, y en palabras perfectas de George Whitefield en su controversia en este tema con John Wesley cito:
    “Conocidas al Señor son todas su obras desde el principio del mundo. El gran día descubrirá por qué
    permitió el Señor que el Sr. Wesley y yo tuviéramos diferentes formas de pensar. ”

    Si bien tampoco nosotros como calvinistas o arminianos, tendríamos que vernos como como herejes si no como hermanos, puesto que el cuerpo de Cristo no esta dividido.

    simplemente Dios nos “permitio” tener diferentes tipos de visión acerca del Evengelio, y digo “permitio” pero Cristo es el mismo y es Cristo Crucificado y resucitado.

    Aquel que nos ha reconciliado con el padre por su obediencia y su voluntad.

    Bendiciones hermano.

    1. Gracias Miguel por sacar de tu tiempo para leer y comentar. Estoy de acuerdo con la referencias que haces a Whitfield Y Wesley; podemos colaborar a pesar de nuestras diferencias teológicas. Dios te continúe bendiciendo!

  3. Excelente artículo. Al parecer sólo los calvinistas lo hemos leído y comentado. Creo que usted acertó al decir que los arminianos no saben que son arminianos y quizás por eso ni se toman el tiempo de leer y comentar. La primera parte me gustó mucbo porque e hizo reflexionar en cómo muchas veces etiqueto y veo con desprecio a mis hermanos arminianos (principalmente de la línea de Asambleas de Dios) y me ayuda a poner atención en este pecado de orgullo. Y la segunda parte me reafirmó en mis convicciones como calvinista. Gracias por compartir y si mas adelante hace una parte 3 me gustaría que diera su opinión no calvinista respecto al punto de “perdemos la salvación o quizás nunca fuimos verdaderamente salvos” que en el calvinismo se explica muy bien con la predestinación. Gracias nuevamente y comenzaré a seguirlo en facebook.

    1. Carlos, muchas gracias por sacar de tu tiempo y compartir tu comentario. En lo personal respeto y considero que los que se identifican con la doctrina Calvinista son mis hermanos en Cristo, a pesar de las diferencias teológicas que nos distinguen. Dios te continue bendiciendo.

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