Ya casi era su cumpleaños número dos. Y entre tantas alegrías y emociones encontradas todavía la pregunta seguía sin respuestas; ¿en donde compramos los “trenes de Thomas”? Ese era el regalo que Samuel Esteban quería para su día tan especial. Unos trencitos coloridos tallados en maderas. En realidad estos juguetitos son bien bonitos. Sin embargo lo bonito no remedia el hecho de que cada “trencito” cuesta casi un ojo de la cara.

Los creadores ingleses de este concepto se las ingeniaron para no perder ni una centésima de su inversión. Para colmo de males, los dibujos animados de “Thomas el Tren” bombardean las bandas televisivas todos los días como tiburones buscando presas fáciles.  Y así, día tras día, el pequeño Samuel Esteban a las 11:30 am de la mañana sintonizaba fielmente a sus muñequitos favoritos.No bien acaba el episodio, el niño empleaba el reclamo de la “viuda insistente” de Lucas 18: ¡“Yo quiero los trenes de Thomas”!

Después de hacer el cálculo , mi sabia esposa concluyó que los juguetitos que tanto el niño deseaba estaban fuera de nuestro alcance. Al momento del suceso, yo era estudiante de la escuela graduada de Yale y hacía una que otra “chamba” trabajando en la biblioteca de la universidad. Mi esposa hacía lo propio trabajando como traductora a tiempo parcial en el programa de intervención temprana en New Haven.

A todo esto, nos encontrábamos en medio de una cuantiosa pelea legal con el distrito escolar de New Haven dado a la negación de recursos y la falta de una escuela apropiada para mi niña con necesidades especiales. También estamos litigando a nivel federal en contra del sistema de “Medicaid” por negarse a cubrir las terapias de autismo para nuestra hija. Para completar, nuestra casa en la ciudad de Boston estaba al borde de juicio hipotecario gracias a unos inquilinos que fácilmente le hacían las vacaciones al maligno (que el Señor los reprenda).

“Habrá otro momento para los juguetitos”—dije en mi mente a la idea de conseguir a Thomas y compañía.

Pero mi esposa, instada por el Espíritu Santo (ahora lo entiendo así) decidió ir el día del cumpleaños del niño a nuestra tienda favorita “Savers”; una tienda en los Estados Unidos donde las personas donan la ropa y los artículos que ya no desean para después ser puestos a la venta a un precio sumamente reducido.

Tanta fue su audacia, que mi esposa decidió llevarse a Samuel Esteban con ella porque estaba segura de que allí encontrarían los trenes de Thomas para mi hijo. El problema era que nosotros conocíamos a “Savers” demasiado de bien. En los años que frecuentamos la tienda (3 años/por lo menos 2 veces al mes) nunca habíamos visto un trencito de Thomas allí.

Todo esto cambió aquel día frisado de febrero. En una bolsita plástica, colgando de una solitaria vitrina se encontraba un surtido de 27 trencitos de la serie de Thomas, todos por el precio de 7$, (mas o menos lo que cuesta cada trencito por separado en el mercado regular).

Así celebró mi niño su cumpleaños numero dos. (Ya Samuelito casi tiene 4 años y hasta el sol de hoy nunca mas hemos vistos otro tren de Thomas en la tienda.)

Ahora bien, mucho se dice de la providencia de Dios. Cada vez que queremos exaltar su Santo nombre recordamos los incontables hechos majestuoso de nuestro Dios. Pero si analizamos bien, el poderío y la majestad de Dios también se vislumbra en lo insignificante de unos trencitos.

En medio de los momentos más duros económicamente y emocionalmente de mi familia, donde nosotros no podíamos proveer para las necesidades infantiles de un niño de 2 años, Dios sacó la cara.

No cabe duda que lo de “Thomas” puede ser visto por muchos como un insignificante capricho. La verdad es que creo que ese día, no había niño más feliz en la faz de la tierra que Samuelito.

El principio a resaltar es que si Dios mueve cielo y tierra por lo que parece insignificante, cuanto mas no hará lo mismo por lo que verdaderamente es importante para nosotros?

He aquí el verdadero despliegue de la soberanía absoluta de Dios en el cosmos. Nada se le escapa a nuestro Dios. Mateo 6:26 nos dice:

 “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas?”

La audacia de mi esposa Miriam ante la incomprensible providencia de Dios nos infundió valor a la familia entera para luchar por graduarme de Yale, para pelear en corte en contra de los inquilinos malvados y no perder la casa, para batallar por escuelas y un seguro de salud apropiados para personas como mi hija. Hemos tenido que pasar por los valles de sobra pero la providencia y la soberanía de Dios continúa siendo el norte en nuestras vidas. No te rindas y ten fe pues el Señor Jesucristo va delante de nosotros abriéndonos paso con su “machete” afila’o en medio de la maleza.

8 comments

  1. Jehová Jireh, es hermoso ver la gran providencia de nuestro Creador teniendo valor sin igual el Salmo 23:1 y como con esta poderosa declaración vemos como esa pequeña semilla de mostaza nos acoge con una gran sombra de fe para nuestro diario vivir. Dios esta con tu familia, Samuel Luis.

  2. vaya, ya estamos descubriendo a América…El actuar cotidiano de Dios es la provisión para sus hijos e hijas…Es importante que Cayi lo entienda…Para mi cuando era un infante fue la primera lección que aprendí de Dios, por cierto con un juguete igualmente. Muchas bendiciones.

  3. Me encanta leer estas historias que relatan viviencias reales y cotidianas de la provision de nuestro Padre Celestial que a diario nos da nuestras necesidades y para consentirnos nos regala esas cositas que para algunos seran simples pero para nosotros es mas que algo material,es un gozo espiritual que no tiene explicacion.Es ver la sonrisa de Dios reflejada en el rostros de uno de sus pequeñitos.
    Samuel y Miriam gracias por compartir con nosotros su vida.?

  4. Leyendo tu testimonio Samuel me he acordado de un mensaje que aparecía en los reportes escolares de esc. elemental en P.R. que decía: Es puerta de luz un libro abierto, entra por ella niño y de seguro que será para tí, Dios más visible, su poder más cierto.La biblia es un libro abierto para todo aquel que la desee escudriñar. Hoy somos padres y adultos que desde niños leíamos y estudiábamos la biblia. Por eso podemos ver el Poder de Dios moverse en el anhelo de un niño cuyo regalo fue concedido. Gracias al Amor <3 del Padre Celestial, la madre terrenal pudo encontrar el regalo tan anhelado para su pequeñín. ¡ Hermoso final de una historia real! Gracias por compartirla Samuel.

  5. Precioso testimonio, conocemos a un Dios proveedor y también el q nos consiente hasta el más mínimo detalle. Gracias por compartirlo.

  6. Muy bonito y muy cierto. Sí Dios toma el tiempo de vestir las flores del campo y alimentar a los pájaros cuánto más no hará por nosotros sus hijos amados. Y para que sepas cada tren de Thomas(los de madera) cuesta entre 20 a 25 dólares nuevo….así que Dios le regaló al gran Samuel alrededor de $ 500 en Thomas de Train! Bendiciones y los queremos mucho

  7. Me he emocionado con esta narracion, me suceden cosas similares, pero veo la importancia de una esposa solidaria y luchadora y que quiere que su familia salga adelante, y por su puesto Dios es todo, y solo queda darle gracias.

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