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Hace algunos meses atrás tuve la idea de hacer una encuesta en “twitter” @samuelinclusion para preguntar acerca de la amplitud de la muerte de Jesucristo en la cruz. Por “amplitud” me refiero a si en la cruz, Jesús hizo un acto sacrificial por todos los seres humanos o sólo por algunos. Estos fueron los resultados de la encuesta.

Cuando se preguntó si Jesucristo murió en la cruz por todos o solo por algunos, el 56% de los participantes respondió “murió por todos”, mientras el 44% expresó que Jesús murió “sólo por algunos”. La respuesta a esta pregunta requiere un estudio de las escrituras y las implicaciones teológicas que destilan de estas.  Sin embargo, los resultados de esta encuesta puede beneficiarnos en distintas maneras.

Por ejemplo, a pesar del reducido tamaño de la muestra (solo 9 participantes. Anímese a participar en las próximas encuestas.), los resultados nos ayudan a reconocer cierto nivel de diversidad de pensamiento acerca de este asunto. Segundo, el alto nivel de discrepancia de los resultados nos obliga a evaluar la razón por la cual las personas escogieron una de las opciones disponibles. Tercero y muy relacionado al segundo punto, los resultados también nos deben llevar a evaluar las razones que llevaron a otras personas a escoger una respuesta distinta a la que usted hubiese proporcionado.

Ahora bien, pienso que es indispensable dejarle saber mi propia postura acerca de este asunto antes de comenzar nuestro breve análisis. Es importante que usted sepa que mi postura es que en la cruz Jesucristo hace un acto de propiciación universal por todos (1 Juan 2:2). En otras palabras, mi opinión es que la entrega de Jesús a la muerte en la cruz es un acto unilateral con implicación cósmica la cual es extensiva a todos los seres vivientes; no sólo algunos.

Este es un punto de discrepancia muy importante que necesita ser atendido especialmente en relación al resurgimiento de las ponencias doctrinales del movimiento Calvinista Clásico en Latinoamérica.

Intentaré explicar el asunto sin recurrir a muchos tecnicismos para facilitar la accesibilidad de aquellos que le interesa el tema pero no cuentan con un trasfondo teológico rebuscado. Sin embargo, entiéndase que esto es un asunto que requiere cierto nivel de conocimiento bíblico, histórico e indiscutiblemente teológico. Quizás el mayor beneficio de este análisis es ayudarnos a reconocer la necesidad de investigar a fondo lo que uno profesa y las implicaciones que dichas creencias tienen sobre nuestro modo de vivir y la forma en la que nos relacionamos con los demás.  

Vale la pena recalcar que si usted es de opinión contraria a la mía, respeto su pensar. Sin embargo, entienda que este escrito es un análisis que busca resaltar las premisas interpretativas que nos llevan a discrepar en este asunto.

Por otro lado, para los que si son de mi misma opinión, les recuerdo las implicaciones de pensar como pensamos. Sería muy irónico pregonar la amplitud del amor ilimitado de Dios por la humanidad a través de su sacrificio (acto marcado por el amor divino) y a la misma vez usar nuestras palabras para denigrar aquellos hechos a la imagen de Dios y por los cuales Jesús también murió (Santiago 3:9). El corazón de nuestra defensa yace en la ética que emana de ssto, la cual nos compromete a respetar la dignidad de cada ser humano—sea este creyente o no.

Por lo tanto, cualquiera sea su parecer recuerde las palabras del Apóstol Pablo: Hasta donde dependa de ustedes, hagan cuanto puedan por vivir en paz con todos.”Romanos 12:18. Conjuntamente con dicha exhortación nos proponemos “presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;” (1 Pedro 3:15b).

¿Jesús “murió por todos”? Esta es lo que se propone contestar la próxima entrada.

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