Jesus Puerto Rico

El “Rubio de Galilea” en la Isla de los “Blanquitos”

Introducción a la Diversidad Racial en Puerto Rico

La peculiaridad sociocultural y política de los puertorriqueños salió a relucir una vez más en el censo del año 2000. En dicho censo, los habitantes de la isla tuvieron la oportunidad, por primera vez, de reportar su autopercepción racial. Anteriormente, se entendía que todos los puertorriqueños formaban una categoría étnica homogénea dentro del contexto social de los Estados Unidos. No obstante, la inclusión de preguntas de índole racial abrió una nueva ventana en el análisis cultural de la última colonia en el hemisferio occidental.

La Autopercepción Racial Revela una Nueva Realidad

Si usted le pregunta a un “boricua” acerca de la composición racial de la isla, este muy orgullosamente le dirá que los puertorriqueños somos una mezcla de indio Taíno, el negro Africano, y el blanco Español. Sin embargo, cuando se le pidió a los habitantes (3.8 millones para aquel entonces) que reportaran su identidad racial, ya sea una o múltiples razas, alrededor de 3.2 millones se identificaron como blancos (~84%), mientras que 416,219 se identificaron como negros (~11%) y 26,871 (0.7%) dijeron que como indio americano.

La Influencia Evangélica y la Imagen de Cristo

“El rubio de Galilea va pasando por aquí… déjalo que te toque y recibe la bendición.”

Muchos de los que nos criamos en el ambiente evangélico puertorriqueño crecimos cantando este corito. Y si no fue ese, fue la canción “Muéstrame tu Rostro” de 33DC:

“Muéstrame tu rostro hazme oír tu voz Porque dulce es la voz tuya, mi Señor Hermoso tu aspecto, señalado entre diez mil su cabello rubio, hermosa su voz Y todo en Él es codiciable.”

En combinación de una traducción al español problemática (Reina Valera 1960) y una exégesis debatible, esta alabanza usa el contenido de Cantar de los Cantares 5:10 y lo aplica a la apariencia de Jesús.

La Imagen Eurocéntrica de Figuras Bíblicas

Las imágenes de Jesús en los murales de las Iglesias, las caricaturas del “Super Libro” y las películas de Semana Santa presentan a un sujeto alto, rubio, esbelto y en ocasiones con ojos azules. En mi niñez, Jesús no era el único con semblante de corte eurocéntrico. Adán, Eva, el arcángel Gabriel, Moisés, Daniel, María, y toda la extensa gama de personajes bíblicos parecían sacados del mismo molde caucásico.

La Representación de Jesús y la Identidad Cultural

Esta adopción de una imagen nórdica de Cristo no solo se siente alienante dentro del contexto cultural puertorriqueño sino que también tergiversa profundamente la esencia de la visión mesiánica de Cristo como un agente interno de liberación. La representación de Jesús como una figura foránea y eurocéntrica contradice su propósito mesiánico de ofrecer salvación y liberación desde adentro de la comunidad a la que pertenecía.

La narrativa bíblica presenta a Cristo como un ser íntimamente ligado a su pueblo, entendiendo sus luchas y aspiraciones, y comprometido con su emancipación espiritual y social.

Esta tergiversación no solo desencaja la figura de Cristo de su contexto semítico original sino que también la transforma en una herramienta de explotación cultural, lo que implica una dinámica de poder donde la espiritualidad y las imágenes religiosas se utilizan para subyugar y colonizar, en lugar de liberar.

Es crucial, por tanto, reimaginar a Cristo no como un símbolo de opresión cultural externa, sino como la encarnación del amor divino que refleja nuestros aspectos culturales y raciales, afirmando la dignidad y el valor inherente del puertorriqueño en arras a sus más de 600 años de colonización.

Conclusión: Hacia una Representación Más Fidedigna de Cristo

Transicionar a una representación del Cristo indígena, negro, mestizo, o mulato no es un simple capricho ideológico de carácter liberal. La transición a representaciones de esta naturaleza podría ayudar a una sociedad colonizada en decadencia a decir:

“Jesús se parece a nosotros y por lo tanto nosotros valemos y somos tan dignos como aquellos que, en sus ansias de poder y riquezas, quisieron robarnos nuestra humanidad.”

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